Los gastos hormiga pueden estar representando un gasto significativo para ti y tal vez no lo has notado, no te preocupes, en este blog vamos a ayudarte a identificarlos.

Antes que nada empecemos por definir ¿qué son los gastos hormiga?, son aquellos gastos que realizamos de manera cotidiana o con alta frecuencia, que pueden parecer insignificantes en nuestro presupuesto.

Estos gastos pasan desapercibidos porque representan una cantidad aparentemente mínima en nuestros gastos diarios.

Ejemplos de gastos hormiga son:

  • Comprar refrescos
  • Comprar golosinas, snacks o frituras
  • Comprar cigarros (además de perjudicar tu salud también perjudican tu economía)
  • Comprar agua embotellada todos los días, en el trabajo, o cuando vas a hacer ejercicio
  • Comer fuera de casa
  • Comprar café diariamente ( a veces compras más de uno) 
  • Comprar tu desayuno en lugar de prepararlo en casa

Este tipo de gastos por lo regular no se encuentran presentes en nuestra lista de gastos por ser una cantidad aparentemente pequeña.

Pero, imaginemos estos gastos como pequeñas migajas de pan, una por sí sola puede parecer pequeña, pero si juntaramos varias estas se convierte en un gran trozo de pan.   

Lo mismo pasa con este tipo de gastos hormiga, si hiciéramos la suma de todos estos y luego lo multiplicamos por el número de días de la semana, del mes o del año, nos daríamos cuenta de la cantidad que estamos destinando a comprar todas estas cosas.

Para identificar este tipo de gastos, te recomendamos hacer un registro de todo lo que compras a diario, al finalizar la semana podrás localizar estos gastos que se repiten día con día y que pueden ser considerados gastos hormiga como en el siguiente ejemplo:

En este ejemplo podemos notar que los gastos hormiga a la semana son de $511.00, si esto lo multiplicamos por las 4 semanas del mes nos da $2,044.00, y esto multiplicado por 12 meses del año son $24,528.00.

¿Podríamos darle un mejor uso a esos $24,528? ahora, con esto no queremos decirte que dejes de gastar en estas cosas que te gustan, simplemente podrías reducir la frecuencia con que lo haces o buscar alternativas más económicas que te permitan destinar este dinero a otro tipo de cosas (a ahorrar por ejemplo).

En el caso de comprar agua embotellada, la opción puede ser llevar tu botella de agua previamente llena del garrafón de tu casa. No estás cambiando el hábito de tomar agua,  solamente estás cambiando la forma de gastar tu dinero.

¿Quieres conocer más tips para manejar mejor tu dinero? revisa nuestro artículo de blog “Errores al ahorrar que pueden costarte dinero” aquí.